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Retratos 2005-2008
Durante los años 2005-2008 viví en España. Mi esposa, Alicia, y yo,
decidimos ir a vivir y trabajar en Madrid durante algún tiempo. Tuve
la suerte de encontrar un pequeño estudio para pintar cerca del Museo
del Prado, y ahí nos quedamos.
Viendo las obras en el Prado pensé en el título del disco de Miles
Davis, Sketches
of Spain (Bocetos de España), así que compré algunas
muñecas y animales de peluche que había visto en un escaparate de una
tienda en la Gran Vía y empecé a dibujarlos.
Al mismo tiempo, leí el libro de los filósofos Paola Cavalieri y
Peter Singer, El
Proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad,
y me impactó muchísimo. En este libro, varios autores, entre ellos
Jane Goodall y Richard Dawkins, plantearon seriamente la pregunta
¿por qué no considerar como semejantes a los chimpancés, gorilas u
orangutanes, con vidas tan ricas en los aspectos social, emocional y
cognitivo como las de los seres humanos?
Por todo lo anterior, quise dibujar a los grandes simios, realzando
sus cualidades humanas.
Al frecuentar el zoológico y acuario de Madrid tuve la ventaja de
observar a un mismo grupo de animales durante varios meses, algo
bastante útil al dibujar mis retratos.
Usé un trozo de carboncillo y un bloc de dibujo como los retratistas
de los turistas en la calle. Cada vez que un chimpancé, gorila u
orangután se me acercaba, empezaba a dibujar rápidamente. Algunas
veces, ¡sólo me daban algunos segundos para dibujarlos! Tuve mucha
suerte con los gorilas, porque suelen ser más tranquilos. Los
orangutanes presentan un aspecto más misterioso, como chamanes. El
significado original de la palabra orangután, en malayo, es “vieja
persona de la selva”. Había uno que, mientras lo dibujaba, me miraba
fijamente con expresión de crítico de arte.
Para llegar al zoo
de Madrid debía viajar en metro durante una hora. Me quedaba
fascinado al ver las caras de los nuevos immigrantes a España:
africanos, latinoamericanos, chinos y los europeos del Este. Debido a
su ubicación en la Península Ibérica, las Islas Canarias y dos
enclaves en el Norte de África, el territorio de la España moderna ha
sido siempre una encrucijada de la migración humana.
Muchos extranjeros sin papeles que llegan a España desde África lo
hacen por mar, a bordo de pequeñas e inestables embarcaciones
(pateras y cayucos) y en condiciones de riesgo extremo. Muchos de
estos viajes están controlados por mafias que cobran una gran
cantidad de dinero por el viaje, hasta mil euros. Un día, fui a un
centro que ofrecía ayuda a estos inmigrantes y contraté a algunos de
ellos como modelos, un poco para ayudarles y un poco para conocer sus
experiencias. Muchos de los hombres que posaron para mí me explicaron
que habían sido seleccionados por sus pueblos para hacer el peligroso
viaje hasta España para buscar trabajo, porque tenían alguna
habilidad técnica especial como plomeros, electricistas o
carpinteros, pero casi siempre terminaron vendiendo discos compactos
piratas en las estaciones del metro, con los ojos vigilando la
inevitable llegada de la policía.
Viendo mis retratos terminados de estos señores volví a pensar en
Miles Davis.
George Mead Moore, Oaxaca, México, diciembre 2014.
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