Queridas amigas y
queridos amigos.
Como
ustedes anteriormente han tenido interés en mis libros, les pido que si todavía
tienen interés para sus cursos, presentaciones, o para informar en sus
revistas, etc., me lo soliciten. Por razones económicas no puedo mandarles a
todos, como siempre lo he hecho, ¡pero estaré encantada de hacerlo si ustedes
lo solicitan!
Con
afecto, como siempre, a todas y a todos ustedes,
Nela
Incorporo
aquí notas sobre el prólogo de Elena Palmero González, Universidade Federal do
Rio de Janeiro- Brasil
(…) Mujer
dios, madre dios, madre padre, dualidad y comunión perfecta del mundo, asumen
la creación, en sustitución del conocido relato unitario y masculino. Ese
momento fundante se sustenta en el amor y en la armonía primaria con el mundo,
en franca inversión del mito bíblico. No hay aquí pecado original, ni condena,
ni pérdida del paraíso, solo disfrute pleno de los cuerpos, de la naturaleza,
de la vida en la tierra: “Cuando esto pasaba/el árbol todavía no había dado
su fruto”.
(…)Vuelven
aquellos temas caros a la escritora, ahora con renovadas significaciones. El
cuerpo erótico, la palabra, el silencio, todos ellos completan la trama de
significaciones que Nela Rio, escritora sistemática, nos arma y con la que nos
quiere seducir….
(…) Se
distingue el poemario por la manera en que el sujeto lírico rescata el tono
narrativo de la crónica, articulándolo al discurso poético. Reconocemos en el
libro huellas de la crónica prehispánica del Popol Voh o
del Libro del Chilam Balam, del relato bíblico
occidental y hasta de la crónica de los conquistadores hispánicos,
con sus prodigios del mundo recién descubierto.
(…) El
laberinto vertical llega a la lírica hispano-americana contemporánea con
aires congratulatorios.
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